Los más excéntricos incentivos para deportistas

Cómo chipilean los equipos deportivos a sus estrellas

En búsqueda de asegurar a sus jugadores más destacados, los equipos motivan a sus jugadores con tratos especiales e incentivos económicos, además de jugosos contratos. Aquí algunos de los más excéntricos o locos:

Kevin Seifert, de ESPN

BRISTOL — El corredor Eddie Lacy recibió un bono de 50,000 dólares este lunes por parte de los Seattle Seahawks por pesar 250 libras. El pago es parte de una estructura de incentivos en siete etapas diseñada para mantener a Lacy en un peso saludable de juego durante la temporada del 2017.

Si cumple con todas las marcas, Lacy se ganará 385,000 dólares además de su salario base de 2.865 millones de dólares. Será divertido e interesante seguirle el rastro pero no se equivoquen: esto no es algo único en el mundo de los incentivos en la historia del deporte profesional. Echen un vistazo a esta lista de algunos de los intentos más creativos para motivar –o desanimar– a los atletas profesionales a través de los años.

DIVERSIÓN CON LOS NÚMEROS, EDICIÓN DE LOS ANGELES RAMS

Incentivo: ¡Tonterías!

Los Rams le inyectaron vida a la monotonía y estructura de las negociaciones contractuales de la NFL. Usaron libremente las palindromas numéricas, números que son similares cuando se leen al derecho o al revés. ¿Por qué darle un salario promedio de 10.5 millones de dólares (aburrido) a Tavon Austin cuando puedes pagarle 10,555,501 dólares? También pusieron nombres a sus cláusulas de incentivos. ¿Por qué llamarlo “Artículo V” cuando puedes ponerle un nombre? El pateador de despeje Johnny Hekker, quien aparece en la fotografía, tiene una cláusula “Johnny Kickball” en su acuerdo. Y, ¿por qué enviar una vieja propuesta a través de un fax o correo electrónico cuando puedes presentarla a través de haiku?, no no es broma. Tony Pastoors, el asistente de los Rams que dirige las negociaciones contractuales, dijo que espera que jugadores y agentes aprecien el toque personal y agregó, “Es algo divertido, y el fútbol americano se supone que es divertido”.

DIVERSIÓN CON LOS NÚMEROS, EDICIÓN DE TODA LA NFL

Incentivo: Tonterías y otras cosas

Si bien los Rams llevaron la diversión a otro nivel, los estudiosos de los contratos de la NFL (como yo) hemos encontrado algunos datos curiosos en algunos acuerdos a través de los años. En el 2008, por ejemplo, los Minnesota Vikings adquirieron al ala defensiva Jared Allen procedente de los Kansas City Chiefs y le dieron un bono por firmar de exactamente $15,500,069 dólares. ¿Por qué los 69 dólares extra? Representaba el número de jersey de Allen, un gesto que en entrenador en jefe Brad Childress pensó (acertadamente) que sería adecuado con la personalidad divertida de Allen. Por otra parte, los New York Jets en el 2015 configuraron el contrato del esquinero Darrelle Revis para que promediara 14,024,212 dólares. Eso representó un guiño no sólo al número de su jersey (24) sino también a su código telefónico en el área de New York (212).

RICK MIRER, NFL

Incentivo: garantías en el contrato ligadas a la esperanza de vida en la tierra

Como segunda selección global en el draft de 1993, Mirrer llegó a la NFL en el inicio de la era del tope salarial. El momento era tenso con la incertidumbre sobre la mecánica del tope salarial y su impacto. Los agentes Marvin Demoff y Don Yee se hicieron cargo de la nueva estructura para asegurar un contrato totalmente garantizado. Uno de sus métodos: imitando una práctica en la industria bancaria al escribir que los términos “sobrevivirán y seguirán con efecto desde esta fecha de ejecución de este contrato hasta el fin del mundo”. El comisionado Paul Tagliabue inicialmente rechazó el contrato y un acuerdo subsecuente con la Asociación de Jugadores de la NFL (NFLPA por sus siglas en inglés) prohibió ese manejo del lenguaje posteriormente. El acuerdo de Mirer permaneció intacto, inspirando el humor que se esperaba en el vestuario. Cuando un compañero le preguntó qué pasaría si Mirer estuviera en una estación espacial y el mundo explotara bajo sus pies, Mirer respondió: “Me quedo en la estación”.

MICHAEL JORDAN, NBA

Incentivo: firmar y jugar cuando fuera, donde fuera y contra quien quisiera

En la que posteriormente fue llamada la clásula de “amor al juego” de Jordan, los Chicago Bulls en 1998 eliminaron todas las restricciones a los hábitos competitivos de Jordan. Fue una concesión extraordinaria para un jugador que en el momento aún no había guiado a los Bulls a un solo campeonato. La mayoría de los deportistas profesionales, entonces y ahora, asumen responsabilidad por los esfuerzos atléticos no autorizados. Si se lesionan por un incidente fuera del equipo, sus contratos pueden quedar sujetos a una rescisión. Esta cláusula, sin embargo, permitía a Jordan jugar baloncesto donde fuera que a él le gustara, ya fuera en un club local o un torneo privado, sin perder las protecciones de un contrato multimillonario.

STEFAN SCHWARZ, PREMIER LEAGUE DE INGLATERRA

Incentivo: recibir su salario, a menos que se fuera al espacio exterior

En 1999, Schwarz firmó con el Sunderland de la Premier League de Inglaterra. Pero antes de finalizar el acuerdo por cuatro años, directivos del Sunderland hicieron una exigencia: no explorar nuevos mundos extraños. Uno de los representantes de Schwarz había comprado boletos para un vuelo comercial al espacio que estaba proyectado para despegar en el 2002, de acuerdo a la BBC. La franquicia estaba preocupada que Schwarz siguiera adelante con el plan y sabía que la póliza de garantía estándar no cubriría ninguna lesión (o algo peor) que pudiera sufrir mientras se dirigía a donde ningún otro civil había ido antes. Así que en consecuencia, Schwarz aceptó permanecer en su planeta durante la duración del contrato .

DIANA TAURASI, WNBA

Incentivo: 200,000 dólares y no trabajar

Taurasi, una de las mejores jugadores en los 21 años de historia de la liga, recibió una oferta única en el 2015 del UMMC Yekaterinburg de Rusia: Firmar, no jugar la siguiente temporada con el Phoenix Mercury y recibir 200,000 dólares extra y posiblemente más. Taurasi había jugado en el extranjero durante la temporada baja de la WNBA, aprovechando la alta demanda y salarios más lucrativos para jugadoras de baloncesto alrededor del mundo. Lo máximo que podría haber ganado en el Mercury esa temporada era alrededor de 110,000 dólares, así que en esencia duplicó su salario reduciendo a la mitad su carga de trabajo. Taurasi, de 33 años de edad en ese momento, volvió al Mercury en el 2016.

JOE DIMAGGIO, MLB

Incentivo: 10,000 dólares por un sencillo, ¿quizás?

Puede ser que ya lo sepan, DiMaggio estableció uno de los récords más icónicos en los deportes en 1941 al conectar al menos un hit en 56 partidos consecutivos. De haberlo extendido por un partido más, sin embargo, había rumores que se habría ganado un premio de cinco cifras de los fabricantes de la salsa Heinz. Reportes actuales señalan que DiMaggio se desesperó por la oportunidad perdida, pero él negó después su existencia. Un portavoz de Kraft Heinz, actual fabricante de esa salsa, dijo que la empresa no tiene registro de una oferta oficial a DiMaggio y no podía confirmar su existencia. La personalidad irritable de DiMaggio después de su carrera hace que esta aseveración sea difícil de juzgar, así que vamos a considerarla como una posible leyenda urbana demasiado buena para ignorarla.

ROLLIE FINGERS, MLB

Incentivo: 300 por un bigote

El bigote más famoso de todos los deportes creció por un incentivo de trabajo (técnicamente, creció en el rostro de Rollie Fingers, pero ustedes entienden lo que quiero decir). También finalizó la carrera de Fingers. En 1972, la historia cuenta que el propietario de los Oakland Athletics, Charlie Finley, inicialmente objetó que el estelar Reggie Jackson se reportara al campamento de entrenamiento con bigote. En lugar de obligarlo a afeitarlo, a Finley se le ocurrió la idea de una “Noche de Bigotes” y ofreció 300 dólares a cada uno de los compañeros de Jackson para que se dejaran crecer el suyo. Fingers, entonces un lanzador de 26 años de edad, lo aceptó y le dio un toque “retorcido” para hacerlo único. Más tarde los A’s acordaron contractualmente proporcionarle 100 dólares de cera para bigote por año. Como agente libre en 1986, Fingers esperaba firmar con los Cincinnati Reds. Sin embargo, se returó luego que le pidieron que se quitara el bigote por políticas del equipo. Ese es un compromiso serio con el bigote.

ROUGNED ODOR, MLB

Incentivo: firma y llévate dos caballos

Los Texas Rangers estaban buscando maneras esta primavera para de mantener a su joven segunda base. Le habían ofrecido un contrato de seis años que le garantizaba 49.5 millones. Pero cuando se sentó en la mesa de negociaciones con el gerente general Jon Daniels, Odor no tuvo ninguna reacción a los números. Daniels se dio la vuelta. Oficiales del equipo sabían que Odor había comprado terrenos en Texas y había expresado su afinidad por los caballos. Daniels deslizó su teléfono por la mesa. Ahí estaba una fotografía de dos caballos. “Sus ojos se iluminaron”, declaró Daniels. ¡Éxito! Y esa es la historia de la ventaja equina de los Rangers. Odor firmó y dos caballos fueron entregados en su propiedad cortesía de los Rangers.

MONICA ABBOTT, SOFTBALL PROFESIONAL

Incentivo: ganar hasta 180,000 dólares al año con base en partidos en los que asistieron al menos 100 aficionados

La franquicia de Houston en la National Pro Fastpitch en verdad quería a Abbott, una lanzadora zurda que ya había jugado nueve años en la liga. Así que las Scrap Yard Dawgs, como son conocidas, la tentaron con un acuerdo que encontró una manera creativa de sobreponerse al tope salarial anual de 150,000 dólares (por equipo). Para la campaña del 2016, Abbott recibió un salario base de alrededor de 20,000 dólares más una bonificación de 20,000 dólares por cada vez que su equipo jugara frente a al menos 100 aficionados, en casa o como visitante, lanzara o no lanzara. Los incentivos están limitados a 180,000 dólares al año. En el 2016 recibió ocho de esos bonos para una compensación total de 180,000 dólares, de acuerdo a una fuente. Si los incentivos son cumplidos durante la duración del acuerdo por seis años, alcanzará un valor total de 1 millón de dólares.

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