JESÚS CACHO BOJÓRQUEZ

Treinta costumbres que ya no se usan     

Resultado de imagen para “Se te va a secar la mano”A continuación, enumero un grupo de costumbres que considero ya cayeron en franco desuso:

  1. Circular por la calle metido en una llanta.
  2. Decirle a alguien que amenaza de golpear a una persona mayor que él: “Se te va a secar la mano”.

  1. Tomar a un menor por las patillas y preguntarle ¿A quién quieres más, a Dios o a Yayay?
  2. Demostrar que uno es estoico y valiente y que el dolor no es para tomarse en cuenta. Trayendo a la vista de los cobardes las palmas de las manos atravesadas con alfileres y agujas.
  3. Tomar el dedo cordial con la punta inferior del pulgar de la misma mano y, presionándolo hacia abajo y adentro, soltarlo con fuerza hacia adelante, todo para pegarle al enemigo en el mero centro del lóbulo de la oreja.
  4. Salir corriendo al mandado que se requiere con rapidez, azuzándose con el conocido arre, arre y pegándose repetidas veces en las asentaderas, todo para adquirir la velocidad de un alma que lleva el diablo.
  5. Ponerse un par de “moquitos” en la nariz.
  6. Resultado de imagen para Hacer el “zorrillo”.Hacer el “zorrillo”.
  7. Jurar “por Dios santito sagrado” y después escupir al suelo, por un lado, para darle más dramatismo y veracidad al juramento. Si después de jurar no se escupía el jurador pasaba por vil mentiroso.
  8.  Usar tirantes.
  9.  Cortar uno mismo, con los dientes, de la golosina que comíamos y darle del pedazo así cortado al compañerito que nos lo requería. Esta costumbre se generalizó para que los pedichis no se mandaran. Uno controlaba el pedazo que quería dar y lo dispensaba con la misma boca.
  10.  Al paso de un avión tratar de llamar la atención del piloto, gritando: ¡Aviador, aviadooooorrrrrrrr!
  11.  En los días de tormenta, con apabullantes descargas eléctricas, tapar los espejos, amarrarse un trapo en la cabeza, alejarse de paredes y puertas, pues son el camino de las centellas, y decir ¡Jesús! A cada que truene un rayo.
  12.  No matar a ningún sapo; pues una vez muerto a este animalito le da por “andar en pena” en busca de su matador con el nada saludable encargo de ahorcarle. En este punto debe constar que no se ha dado aún la noticia de que algún sapo deje de cometer su ritual por mera flojera. Los sapos se valen de miles de medios para orientarse hasta el matador. Conste que nadie escapa.
  1.  Cuando ya se ha sometido al enemigo y uno se ha encaramado sobre él, aplicarle una sencilla llavecita manual que consiste en apretar el puño con el dedo índice formando aguda punta; esta llavecita para que logre la inmediata rendición del contrincante debe ser aplicada a la altura de las patillas (“diablitos”).
  2.   Mordisquear menudamente de una golosina, todo para “engüerarla”.
  3.  Cuando se trata de evitar que un perro, al que le somos extraños, nos muerda, decir: “San Jorge bonito amarra tus animalitos con tu cordón bendito”.
  4.  Cuando alguien hacía algo inusual, como, por ejemplo: sacar un diez en las “tablas”, traer zapatos, peinarse con partidura, se le decía: “va a llover, loco”.
  5.  Tirar de las orejas del poseedor de una prenda nueva (para que le duren); si los nuevos eran los zapatos, entonces darle sendos pisotones. (en un día los zapatos del que estrenaba sufrían de vejez prematura).
  6.  Cuando impensada o imprudentemente se pisaba a un compañero, decirle inmediatamente: “mañana pones”.
  7.  Cuando alguien, merced a un sustote tenía que salir precipitadamente para alejarse del temor, contar: salió como tapón de sidra.
  8.  Cuando alguien que buscaba lograr una cosa o un deseo, por alguna razón no pudo lograrlos, decirle: “Te salió sello”.
  9.  Estar validos al “doble llanta”, “bolsa derecha”, a la “sandía”, al “banquito” y a los “anteojitos”.
  10.  Arrebatarle un objeto o una prenda de mucho valor estimativo para el poseedor y hacerla perdediza entre los compañeritos, gritando al tiempo de arrojarla: ¡Carrole!
  11.  Hacer antiparras con alambre de paca.
  12. Imagen relacionada Con papel estaño de la envoltura de los cigarros, forrarse los dientes para hacer creer a los incautos que a pesar de nuestra corta edad ya en nuestra dentadura han tenido qué ver las manos de un dentista.
  13.  Dominar al enemigo aplicándole una dolorosa “manita de cochi”; si eso no conseguía la rendición total, entonces soltarle una “maquinita” (andanada de golpes colocados con increíble frecuencia en tórax y abdomen).
  14.  Irse a bañar a los lavaderos.
  15.  Mojarse la mollera antes de entrarle al baño de regadera o de inmersión.
  16. Cuando algún compañerito de juegos tiene que ir por un objeto que está muy retirado o a un “mandado” que está muy distante, gritarle: ¡Qué pochito, loco! O también para causarle la misma desazón en su voluntad, gritarle: ¡lleva lonche loco!
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